- El Índice de Agencia
- Qué parte de tu semana la decidiste tú, y cuánta te la decidieron. No mide productividad: mide autoría. Cuando no hubo ningún plan contra el que comparar dice «sin plan», no «0 %» — no haber planificado no es haber incumplido, y confundir las dos cosas es acusar a alguien de algo que no hizo.
- La Matriz de Vitalidad
- Energía y ánimo como dos ejes independientes, no uno. Se puede terminar el día agotado y contento, o descansado y vacío, y son dos situaciones distintas que un solo número de «cómo te sientes» convierte en la misma.
- El Presupuesto Vital
- Declaras cuánto merece cada rol de tu vida antes de vivir la semana, y al final se compara con lo que le diste. La distancia entre las dos cifras es el Índice de Coherencia. No es una nota: es la pregunta de si lo que dijiste sigue siendo lo que quieres.
- El dinero no se conserva
- Gastar de menos no premia. Un presupuesto no es una meta que superar por abajo: si reservaste para ver a tu madre y no fuiste, ahorraste dinero y perdiste lo que el dinero era. Tratar el ahorro como logro empuja exactamente en la dirección contraria.
- El rol como única frontera con lo colectivo
- Cuando compartes un objetivo con tu familia o tu equipo, lo único que cruza es el avance del rol que tú federaste. Tus emociones, tu dinero, tus contactos y tu misión no salen nunca.